Navidad feliz
Tenía 17 años. Estábamos en vísperas de Navidad y mi
familia organizaba un intercambio. Mis dos queridas primas, Monse y Vanessa,
con las que siempre estoy y con las que más me divierto, habíamos acordado ir al Tianguis Cultural
del Chopo a
comprar el regalo que Monse obsequiaría en el intercambio y lo que usaría para
vestirse en Navidad.
Pasamos junto a un
puesto donde había una blusa que a Vanessa y a mí nos había agradado; La blusa
era color gris, con un raro estampado. Señalé hacia la prenda
y dije a Monse: “¡Mira que linda!”. Vanessa se apresuró por agarrar la prenda
pero Monse la agarró primero, Vanessa dijo resignada: “Yo la quería”. Esta era la
blusa que ella regalaría. Era turno de comprar la prenda que ella usaría en Navidad.
Seguimos recorriendo. En cada puesto nos deteníamos a ver y dábamos nuestra
opinión sobre que prenda le luciría bien. Llegamos a un local, había un blusón
que a las tres nos agradó. Yo muy convencida le decía: “Compra este, ¡Se
te verá muy bien!”. El blusón me había agradado mucho, informal, color gris y
líneas negras. Ella sin pensarlo dos veces, lo compró.
Llegó el día para
celebrar Navidad en familia. Monse no traía puesto el blusón que se había
comprado. Mis primos más pequeños estaban impacientes por que iniciara el
intercambio, yo también lo estaba y disimulé.
El
intercambio lo comenzó mi prima Angélica, la más pequeña, y sucesivamente pasaron mis demás primos. Tocó el turno a
Monse y tomó el regalo que iba a obsequiar. Se le notaba una sonrisa y al pasar, nos veía misteriosamente; logró que todos estuvieran al
pendiente de quién recibiría el regalo. Segundos después levanté la vista y
Monse estaba parada frente a mí, esperando a que me levantara para recibir el
regalo. Me levanté emocionada, ambas sonreíamos. Tome la caja, la desenvolví y
la abrí. Me llevé una enorme sorpresa cuando vi que era la blusa con el
estampado raro y el blusón gris que le habíamos
escogido.
--No Monse,
¡Éstas dos te las escogimos a ti! –le dije con una gran sonrisa.
--Vir, eran para
ti –dijo abrazándome por un largo rato.
Muy contenta y aún
sin creerlo, dije agradeciéndole: "Muchas gracias Monse, te quiero”. Ella
sonriendo nuevamente, asintió con la cabeza. Dejé el regalo en mi lugar y fui por el obsequio que me correspondía dar.
Fue un gesto inesperado y lindo de su parte, llevándome a escoger el regalo "para ella" que en realidad era para mí y obsequiármelo frente a todos. La noche aún seguiría, nos desvelaríamos y la pasaríamos juntos hasta el amanecer. Convirtiéndose así en la mejor Navidad.
Fue un gesto inesperado y lindo de su parte, llevándome a escoger el regalo "para ella" que en realidad era para mí y obsequiármelo frente a todos. La noche aún seguiría, nos desvelaríamos y la pasaríamos juntos hasta el amanecer. Convirtiéndose así en la mejor Navidad.
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